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Infodemia: La tendencia por enviar información sin verificar

Infodemia

Este neologismo (infodemia) ha llegado para quedarse. La acuñación del término se le atribuye a la Organización Mundial de la Salud (OMS), para referirse a la propagación de información que puede ser verídica, imprecisa, caduca o falsa en la misma medida y comportamiento que lo hace una pandemia, es decir, de manera exponencial y que de inicio no conoce límite alguno.


Sin embargo, el uso que la mayoría de los medios así como personas públicas hace de éste relativamente reciente concepto es para referirse a aquella información sesgada o definitivamente falsa ya sea que se haya creado de manera deliberada o por ignorancia y que es usada como información real o verídica sin importar el origen, es decir, sin importar que no haya algún medio o institución o persona o estudio científico que identifique el origen de dicha información, y es precisamente este punto el fondo del problema.

Esta tendencia por hacer circular información sin verificar representa la costumbre cada vez más generalizada en la humanidad de obtener resultados inmediatos sin el mayor esfuerzo, asociada a la naturaleza humana de querer conocer, explicarse o entender todo cuanto nos rodea, ayudados definitivamente por la velocidad que nos ofrecen los medios masivos de comunicación actuales así como la tecnología (este concepto no podría imaginarse sin el Internet) cada vez más democratizada a la que tenemos acceso, representa el caldo de cultivo perfecto para esta pandemia de información cuyo efecto promueve conductas incorrectas y genera pánico y mitos. Y es así como todos los elementos anteriormente citados generan el uso abusivo, incorrecto, excesivo de información que en lugar de informar desinforma.

Dejando de lado a la generación de información ya sea por ignorancia, astucia o error de manera no deliberada, esta peligrosa situación no ha pasado desapercibida por algunos miembros de la clase política de muchos países así como por diversos medios de comunicación masivos que pretenden mediante un comportamiento totalmente reprobable, obtener beneficios económicos por medio de la publicidad programática sin importar el daño que pudieran ocasionar y éste último elemento, hace que la infodemia tenga un perfecto catalizador para un receptor totalmente vulnerable, que no sabe distinguir de la sobreexposición de información de la que es objeto. No obstante, como toda pandemia no distingue posición social ni ideologías en otras palabras no distingue a nadie, y es conocido que esta mala práctica de desinformar y generar infodemias tarde o temprano resulta en un perjuicio para el que las genera.


Es importante señalar otro concepto también de relativamente reciente, la infoxicación (neologismo atribuido a Alfons Cornellá para definir “intoxicación de información”) que se produce el estar expuesto a cantidades masivas de información en este caso no verificada (infodemia) la cual limita nuestra capacidad de comprender o en el mejor de los casos hace este proceso de comprensión muy lento lo que a la larga se traduce en el desistimiento de la necesidad de profundizar, discernir y analizar.

Es realmente paradójico que al tener más canales de comunicación por la cual nos llega información en lugar de tenernos más y mejor informados resulta todo lo contrario, podemos caer en un espiral de confusión y por consecuencia terminar por estar desinformados debido a la infodemia. Es por eso la imperante necesidad de no confundir cantidad con calidad de la información.

Todo este escenario estridente de información en la que nos vemos envueltos bien puede asemejarse a una guerra y como dijo hace poco mas de 100 años el senador estadounidense Hiram Johnson “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”, así que es nuestra responsabilidad hacer nuestro mejor esfuerzo para saber identificar en esta vorágine de información la que es verificada y la que no.

Caso práctico lo vemos en México, con las tendencias políticas, está de moda que los políticos y candidatos inventen enemigos a la sociedad, confundan opiniones fantásticas con hechos reales. El mismo caso con las empresas cuando ocurre una pandemia lo primero que se atacan son a las farmacéuticas y lo segundo a las bolsas de valores, para terminar en un mito geopolítico. En el mismo tenor las opiniones infundadas entre familiares y amigos por querer convencer sobre una idea o postura religiosa/política inventan hechos que acomoden y respalden la idea.

Todo lo anterior ha convertido de manera decisiva la necesidad de hacernos de información verídica para tomar decisiones correctas, sin embargo para lograr esto, es preciso aplicar una serie de filtros que resultan cada vez mas necesarios y que nos ayudarán a saber distinguir entre la información real de la que no lo es como por ejemplo la propaganda, es decir, distinguir la información que tiene como objetivo dar elementos razonables para crear un criterio de algún fenómeno, de la que tiene por objetivo sujetar a una persona a una determinada postura, ideología o sistema.

Otro parámetro importante es tomar más en serio las publicaciones de información que de manera clara identifican al autor o al medio y que los hace responsables del contenido de dichas publicaciones, en definitiva, si el comunicado es anónimo indica una gran posibilidad de que sea información falsa, errónea, con alguna tendencia o manipulada, por lo es mejor desecharla, en caso contrario si el artículo, nota o comunicado sí cuenta autor, es necesario buscar e identificar que exista dicho autor.

Otro filtro usando el Internet puede ser el identificar títulos llamativos que claman directamente las emociones. Cosas tan básicas como las faltas de ortografía, fechas, dominios Web etc., son sencillas de identificar rápidamente y que nos dan un parámetro muy claro de inicio de la veracidad de la información.

Lejos han quedado los tiempos en que un solo medio tenía la exclusividad y autoridad moral y ética intachable para relatar hechos noticiosos. Hoy en día con las redes sociales cualquier persona puede convertirse en un informador u opinólogo, pero depende de ti el que hagas el filtro.

Por ningún motivo, la censura es la solución a este fenómeno, muy por el contrario, si podemos hablar de una vacuna para la infodemia es la pluralidad o diversidad, es decir, contar con diferentes medios de información con diferentes posturas, que nos permitan ampliar, contrastar, profundizar y analizar para formarnos una opinión.